Tupper VS Bocata

En estos días que esta de moda la llamada guerra tupperware o mejor llamada la tupperwars, siendo el recipiente más común, para llevar nuestro almuerzo  o merienda, y ahórrarnos el dinerito de restaurante o comedor escolar.

Quiero romper una lanza a favor del recipiente mas ecológico, natural y popular de antaño,  nuestro común bocadillo y ver las posibilidades y ventajas que lo hacen más idóneo que el tupper, ya que casi todo lo que se pone en un tupper se puede poner en el bocata, eso si, sin ponerle huesos, espinas y cascaras, etc. Limpio de polvo y paja como decía mi abuelo.

Tupper

Ahora  acompañemos a nuestro tupper en su viaje de ida y vuelta.

 hay que preparar la comida que deseamos comer, siendo más o menos compleja según lo manitas que seamos en la cocina,  y dejarlo en la nevera hasta la mañana siguiente, que lo recuperamos y lo metemos en la mochila sin olvidarnos del pan, y de los utensilios necesario para  comernos su contenido (chuchillo, tenedor, cuchara, etc.),  y los útiles de limpieza, (servilletas, mantelito, etc.),cuando llega el momento de poner a trabajar nuestras papilas gustativas,  después de varias horas de espera, nos dirigimos al comedor o al lugar elegido donde poder comer tranquilamente  y si  queremos calentarlo  hacerle una visita al microondas. si tenemos microondas, si no, lo comeremos frio o templado, preparamos  nuestra improvisada mesa, sacamos todos los arreos y a comer que se nos hace la boca agua, cuando terminamos  hay que recoger todos los utensilios meterlos en el taper, ya los limpiaremos en  casa, antes de cargarlo de nuevo con la elaboración gastronómica elegida para el día siguiente.

Bocata

En segundo lugar acompañaremos a nuestro típico bocata, en su viaje de ida, ya que poco puede volver de nuevo a  casa, como no sea la bolita del papel de aluminio que dejamos en la mochila.

Lo podemos preparar en 5 minutos (ya que no se necesita experiencia culinaria) antes de salir de  casa, ya que con solo abrirlo por la mitad y poner aquello que  más nos guste en su interior (ahumados, fiambres, conservas, etc.) poniéndole al pan unas gotitas de aceite de oliva virgen extra de Bailén o una capita muy fina de mantequilla, paté, o mahonesa para darle esa suavidad que tanto gusta, ya está listo para envolverlo en el papel de aluminio y a la mochila, llegada la hora de abrir el sarcófago de aluminio, no tenemos que buscar comedor, o lugar apropiado para comer, cualquier sitio vale, incluso paseando podemos darle caña, terminada la faena lo que nos quede se lo podemos dar a los patos del parque y la bolita de albal  a la papelera o a la mochila.

Viva el Bocadillo.

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