Si han visto la película Ratatouille, deben recordar al personaje de Gusteau, el chef que murió por perder una estrella Michelin. Resulta que esa historia fue inspirada en la vida real:

El francés Bernard Loiseau, chef y dueño de La Côte d’Or’s, que en 1991 logró obtener tres estrellas de la afamada guía  gastronómica Michelin, se suicidó en el 2003, antes de que su restaurante perdiera puntos en la influyente guía Gault Millau y empezaran a correr rumores de que Michelin también le quitaría una de sus estrellas.

Para muchos chefs propietarios de famosos restaurantes perder ese protagonismo. Les aterroriza pues se da a entender que su servicio no es lo selecto que el cliente o mejor dicho los críticos gastronómicos desean, y se afanan por mantener ese listón lo mas alto posible, a costa de un sacrificio mucho mayor por permanecer en ese status.

No solo los chefs famosos, tienen esa sensación y ese deseo de superacion, pues todo cocinero que se precie como buen profesional, cuando su trabajo no se ve recompensado moralmente, o el jefe no reconoce o aprecia su valor, ese cocinero se siente como si  perdiese una estrella de su guía gastronomica mas querida, su alma.

Animo colegas ya vendrán tiempos mejores.

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